Uno de los conceptos más estudiados por las neurociencias cognitivas en los últimos años es la Empatía, definida por la capacidad de comprender y sentir los estados mentales del otro. Significaría ‘mentalizar’ al otro, dotarlo de intencionalidad, lo que también implicaría que el ‘prójimo’ tiene regularidades: un sistema relativamente estable e interno, que determina en buena parte lo que observamos. La Empatía se ha dividido en un aspecto más ‘cognitivo’ que se relaciona con comprender la situación del otro, en el sentido de entender las causas que están influyendo en lo que hace y padece, y por otro lado en un aspecto más ‘emocional’, que se vincula con experimentar los mismos sentimientos. La imitación empática se relaciona con este último aspecto. De la empatía en sentido cognitivo se destaca su valor de iniciar acciones en referencia a las coordenadas ajenas. Se suele dar el ejemplo del accidente de tránsito: una persona que transita observa un motociclista que cae en la carretera y corre en su auxilio, sabe que está en peligro, que puede estar herido, recupera sus conocimientos básicos sobre primeros auxilios, busca su móvil para llamar una ambulancia y localizar seres queridos del afectado. En la empatía emocional, el transeúnte se paraliza, percibe el mismo dolor que el caído, probablemente grita, su rostro denota la misma afección y sus acciones se paralizan. Así como el herido yace inmóvil ante la adaptación que supone no intentar movimientos que agudicen sus lesiones, el ‘empatizado’ afectivamente también está paralizado. Se suele hablar de una combinación de ambas dimensiones de la empatía, más específicamente de los conceptos de Toma de Perspectiva (cognitiva) y Preocupación Empática (emocional).
Uno de los conceptos más estudiados por las neurociencias cognitivas en los últimos años es la Empatía, definida por la capacidad de comprender y sentir los estados mentales del otro. Significaría ‘mentalizar’ al otro, dotarlo de intencionalidad, lo que también implicaría que el ‘prójimo’ tiene regularidades: un sistema relativamente estable e interno, que determina en buena parte lo que observamos. La Empatía se ha dividido en un aspecto más ‘cognitivo’ que se relaciona con comprender la situación del otro, en el sentido de entender las causas que están influyendo en lo que hace y padece, y por otro lado en un aspecto más ‘emocional’, que se vincula con experimentar los mismos sentimientos. La imitación empática se relaciona con este último aspecto. De la empatía en sentido cognitivo se destaca su valor de iniciar acciones en referencia a las coordenadas ajenas. Se suele dar el ejemplo del accidente de tránsito: una persona que transita observa un motociclista que cae en la carretera y corre en su auxilio, sabe que está en peligro, que puede estar herido, recupera sus conocimientos básicos sobre primeros auxilios, busca su móvil para llamar una ambulancia y localizar seres queridos del afectado. En la empatía emocional, el transeúnte se paraliza, percibe el mismo dolor que el caído, probablemente grita, su rostro denota la misma afección y sus acciones se paralizan. Así como el herido yace inmóvil ante la adaptación que supone no intentar movimientos que agudicen sus lesiones, el ‘empatizado’ afectivamente también está paralizado. Se suele hablar de una combinación de ambas dimensiones de la empatía, más específicamente de los conceptos de Toma de Perspectiva (cognitiva) y Preocupación Empática (emocional).
En neurociencias cognitivas, las ‘neuronas espejo’ han tenido un papel destacado como sustrato neuronal posible de esta capacidad. Identificadas con las neuronas con forma de huso, específicas de algunas especies, como seres humanos, delfines, elefantes, primates superiores, se encontrarían en las regiones mediales del lóbulo frontal. Enviarían señales ‘miméticas’ del entorno, para que la persona ‘corporice’ aquello que está arribando por la vía de sus sentidos. Las neuronas espejo trazarían invisibles redes de conexión entre individuos de la misma especie, una metáfora de ‘Bluetooth’ intraespecífico, que nos une por reproducir en el espacio neuronal los sentimientos y situaciones que ya no son ajenas. Los investigadores italianos Giacomo Rizzolatti, Marco Lacoboni y quienes han trabajado con las Neuronas espejo han liderado este campo de estudio, que se ha aplicado tanto en el ámbito clínico (espectro autista, psicopatías, conductas antisociales) como en el ámbito escolar. También en la Psicología Laboral el estudio de la empatía ha tenido un lugar de relevancia: ¿Qué nivel de empatía debería tener un líder? ¿Qué tipo de empatía debería estar más desarrollada? ¿De qué modo las funciones ejecutivas, coordinadoras de todas las restantes capacidades cognitivas, hacen uso de la empatía? El estudio de las diferencias de género en torno a la empatía también ha ganado terreno, a veces en el marco de una neurociencia rigurosa, otras en el marco de la opinión individual basada en la experiencia, con posibles sesgos y prejuicios a la hora de extender ese resultado a un universo.
https://www.labneuroimagenesunc.com.ar/empatia-cognitiva-y-emocional
En neurociencias cognitivas, las ‘neuronas espejo’ han tenido un papel destacado como sustrato neuronal posible de esta capacidad. Identificadas con las neuronas con forma de huso, específicas de algunas especies, como seres humanos, delfines, elefantes, primates superiores, se encontrarían en las regiones mediales del lóbulo frontal. Enviarían señales ‘miméticas’ del entorno, para que la persona ‘corporice’ aquello que está arribando por la vía de sus sentidos. Las neuronas espejo trazarían invisibles redes de conexión entre individuos de la misma especie, una metáfora de ‘Bluetooth’ intraespecífico, que nos une por reproducir en el espacio neuronal los sentimientos y situaciones que ya no son ajenas. Los investigadores italianos Giacomo Rizzolatti, Marco Lacoboni y quienes han trabajado con las Neuronas espejo han liderado este campo de estudio, que se ha aplicado tanto en el ámbito clínico (espectro autista, psicopatías, conductas antisociales) como en el ámbito escolar. También en la Psicología Laboral el estudio de la empatía ha tenido un lugar de relevancia: ¿Qué nivel de empatía debería tener un líder? ¿Qué tipo de empatía debería estar más desarrollada? ¿De qué modo las funciones ejecutivas, coordinadoras de todas las restantes capacidades cognitivas, hacen uso de la empatía? El estudio de las diferencias de género en torno a la empatía también ha ganado terreno, a veces en el marco de una neurociencia rigurosa, otras en el marco de la opinión individual basada en la experiencia, con posibles sesgos y prejuicios a la hora de extender ese resultado a un universo.
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